
Paz infinita a todos;
En esta oportunidad les traigo una reflexión muy bonita creada por Germán (el de la imagen) mi amigo y guía espiritual. Sin mas preámbulos los dejo con esta joya de pensamiento.
La piedra en el camino
Todavía recuerdo cuando de niño, iba siempre con mi mama todos los fines de semana a la finca de ella. Era una caminata inmensa, y en un terreno muy accidentado; tan grande era que al poco tiempo estaba exhausto. Me tomaba mi descanso, sentaba en una piedra, y después continuaba aquella que para mi era una gran aventura, pues me encantaba ir. Aunque parezca un poco raro, hace un tiempo estaba recordando esto, y me trajo una lección increíble que necesitaba aprender, en ese momento de mi vida, y es de lo que les quiero platicar.
La vida es un camino, de inicio a fin, y todos caminamos en el, pero llega un momento en que nos cansamos. No estoy hablando necesariamente de la gente que se cansa de la vida, y se pone a llorar, sino de esos momentos, en los que a pesar de que nos gusta lo que estamos haciendo, en que a pesar de que estamos en estamos estudiando en la carrera que queremos, tenemos en trabajo que habíamos deseado, llega el día en que nos comenzamos a hartar de la rutina, perdemos fuerza, lo que en algún momento nos pareció lo mejor del mundo, se vuelve tedioso y rutinario. Hay gente que vota a la basura sus sueños por que se cansa, otros dejan de trabajar en lo que les gustaba, otros dejan a sus parejas, todo esto por que el cansancio de la vida les hizo perder la perspectiva.
Hay una lectura increíble en la Biblia, en el libro de Eclesiastés, capitulo 3, nos habla de que para toda cosa en esta vida hay un tiempo. Menciona que hay un tiempo para la guerra, y que también hay un tiempo para la paz. Así como se ocupa para que hagamos la guerra, también se un tiempo para que tengamos paz, así como hay momentos en los que ocupamos esforzarnos al máximo para alcanzar nuestros sueños, en los que hay que echarle todas las ganas del mundo, también hay momentos en los que ocupamos reabastecernos espiritual, y físicamente. Tener ese momento de intimidad con Dios, que nos renueva, y nos hace descansar. Sentarnos en una piedrita, y recuperar las fuerzas, recuperar la perspectiva de la vida, para poder seguir adelante.
Mat 11:28 "Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar. (JESUS)